
Nos hemos convertido en una diversidad de tribus y clanes, políticos, económicos, regionales, etc. En donde quedan los ciudadanos comunes, sencillos y silentes, quien los protege y los hace participar de un país justo y democrático, con derecho a construir y darle posibilidades reales a los que vienen ósea nuestros hijos y sucesores de nuestra democracia y país.
No podemos darnos el gusto de conformismo en relación al poder de las palabras, sino necesitamos hechos concretos, avances que se note participación y esfuerzo con nuestras manos y mentes, nuestro real compromiso de iniciar y terminar los proyectos.
Tenemos el deber de borrar al ciudadano de segunda y tercera clase, y jugárnosla para esa igualdad qui

mérica de la primera clase, todos valen y contribuyen es la única manera de construir un país real y verdadero, volver a recordar que la unión hace la fuerza, es el rescate de nuestro país original, es una meta consistente y poderosa. Necesitamos volvernos a encantar, necesitamos soñar que podemos, tenemos la misión de hacer participar a la gente común que quiere realizar y mejorar cosas, no nos podemos alimentar de egos partidistas egoístas. Somos pocos y no podemos desperdiciar a nuestra gente, cada uno debe tener una misión en esta gran guerra donde la victoria es sabiduría y humildad, el exitismo va y viene, lo otro es permanente.
Asusta ver a nuestros máximos líderes hablar solamente de ellos y de sus partidos, cuando el principal foco es el país y su gente. No podemos estar en constantes disculpas y culpando al del lado, cuando todos otorgamos los poderes. Tenemos que aprender a participar con soluciones y buscando salida para todos. Los Ministerios no son pertenencia de los partidos de turno en el poder, son de todos y tienen que funcionar con su máximo rendimiento, con un máximo funcionario que es el Ministro, pero con un consejo político técnico en cual por votación democrática, se determine y optimicen los proyectos en relación a plazos de tiempo, capacidad y los recursos económicos. Necesitamos líderes valientes, donde la ética y el honor estén ante todo.
Los países deben estar en una constante polinización y todos absolutamente todos los que nacen y llegan a vivir a estos, son capaces de realizar esta tarea en forma natural y real.
Es fundamental reinventarse cada día, donde la próxima parada es ser mejores y las que vienen también.
Palabras olvidadas